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Beneficios e inconvenientes de utilizar la música como técnica de estudio

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Estudiar con o sin música, ¿cuál es la mejor opción?

Si bien la recomendación general para estudiar es hacerlo en un lugar tranquilo y silencioso, muchas personas afirman que la música les ayuda a estudiar y concentrarse, ¿cuál es entonces la mejor opción? A continuación, veremos algunas de las características de utilizar la música como técnica de estudio para que os ayude a tomar vuestra decisión, ya que el impacto para cada estudiante es diferente.

¿Por qué estudiar con música?

Algunos estudios científicos han comprobado que la música estimula zonas del lóbulo prefrontal que están asociadas con la atención y la concentración. Bajo esta premisa, la persona se concentra más con música durante el tiempo de estudio y siente que le facilita la retención y procesamiento de la información.

Sin embargo, las investigaciones científicas no son concluyentes respecto al efecto que tiene la música en cuanto al rendimiento durante el tiempo de estudio o trabajo, incluso una de las hipótesis más conocidas, “el efecto Mozart” que defendía el beneficio de escuchar música, ha sido cuestionado por varias investigaciones posteriores, sin llegar a un resultado concluyente.

Así pues, la mejor forma de decidir es probar a estudiar con o sin música y ver qué opción nos funciona mejor. Para que tengas una visión más amplia de cómo deberías hacerlo o qué inconvenientes puede tener, lee a continuación las pautas que debes tener en cuenta.

Beneficios de estudiar con música

  • Ayuda a la concentración: la música puede ser un medio para aislarse de ruidos externos que no podemos evitar o bien para ayudarnos a marcar el tiempo de estudio. La recomendación en este caso es utilizar un volumen moderado y un tipo de música adecuado, como clásica, new age o sonidos de la naturaleza. Por el contrario, se desaconseja en general escuchar los estilos de música rock, heavy metal o punk, aunque como decíamos previamente, dependerá mucho de cómo le afecta a cada persona.

  • Fomenta la motivación: para realizar tareas manipulativas o repetitivas, la música puede ser un punto de motivación para realizarlas, ya que actúa de aliciente para empezar o no abandonar la tarea, haciéndola más amena.

  • Contribuye al aprendizaje auditivo: la música estimula las áreas del cerebro que ayudan a la adquisición de conocimientos. En especial si tenemos facilidad para aprender a través de los sonidos puede ser un buen recurso, por ejemplo, se utiliza mucho en las primeras etapas educativas cuando por ejemplo se enseñan el abecedario, el sistema solar o una historia tradicional a través de canciones. Otro ejemplo sería la enseñanza de idiomas, donde el recurso de la música es muy útil para el aprendizaje auditivo.

Inconvenientes de estudiar con música

  • Es un elemento de distracción: escuchar música puede ser un foco de pérdida de atención, ya que además de estudiar se está pendiente de la música y genera el efecto multitarea de forma inconsciente.

    Para minimizarlo, se recomienda escuchar música que no tenga letra o como mínimo no sea en un idioma que conozcas. Si empiezas a tararear, es un signo evidente de que el foco está en la música y no en el estudio, ¡pon remedio o perderás el tiempo!

    Además, si escuchamos música en la radio o en plataformas gratuitas como YouTube o Spotify, los anuncios publicitarios interrumpirán la concentración con cierta periodicidad. Evita esta incidencia creando listas de música largas con tus temas favoritos para estudiar.

  • Puede generar somnolencia: la música tranquila y sin letra, o aún más en el caso de melodías con sonidos de la naturaleza, pueden generar un estado de relax demasiado fuerte en algunas personas, hasta el punto de provocar somnolencia. Si estudias a última hora del día, puede ser un aliciente al sueño, así que ten en cuenta la música que escoges según la hora de estudio.

  • Provoca emociones: el ritmo de la música y los latidos del corazón tienden a sincronizarse, cuando los tonos son mayores expresan más alegrías y cuando son menores tristeza. Esto hace que pueda generar emociones durante el estudio que no tendríamos en caso de no utilizar la música, por tanto, nos desconcentra.

  • Puede generar dependencia: si nos acostumbramos a estudiar con música es posible que nos cueste concentrarnos cuando no la tenemos disponible. Y esto es especialmente grave cuando se trata de realizar un examen en clase, dónde no vamos a tener la opción de utilizar el recurso de la música.

La idoneidad de utilizar o no música durante el estudio dependerá mucho de la capacidad de concentración de cada persona y la complejidad del tipo de tarea a realizar. Para algunas puede ser un estímulo para concentrarse, mientras que para otras consigue justamente lo contrario. Te animamos a que consideres la música como un elemento más a valorar en tus técnicas de estudio, con la flexibilidad de utilizarlo en ciertas tareas o asignaturas dónde pueda ser una aliada para conseguir tus objetivos académicos.