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Los problemas de aprendizaje más frecuentes entre niños

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Problemas de aprendizaje en niños, ¿cuáles son los más comunes?

Uno de los motivos para el fracaso escolar es las dificultades de aprendizaje que afrontan los niños y que en muchos casos no son detectados y por tanto diagnosticados y tratados como necesitan. Se estima que un 12% de estudiantes en etapas obligatorias en España presenta un problema de aprendizaje que afecta a su rendimiento escolar, y podría ser más del doble si se consideran los casos que no llegan a diagnosticarse.

El sistema educativo actual está cambiando de forma paulatina para ofrecer una mayor personalización para cada alumno, pero mayoritariamente sigue siendo un método único que aplica a todos los estudiantes por igual, sin permitir la adaptación a cada niño/a en función de sus necesidades. Afortunadamente, cada vez se detectan más casos en la escuela con la formación de los docentes en esta área y la incorporación de profesionales especialistas (logopedas, etc.).

La detección precoz de los problemas de aprendizaje puede marcar sustancialmente la evolución de los niños, no sólo en su vertiente académica sino también emocional.

¿Cuáles son los problemas de aprendizaje más frecuentes?

  • Dislexia

    Es probablemente el problema de aprendizaje más conocido ya que es el más común, afectando al 10% de la población. Se caracteriza por presentar dificultades en el reconocimiento de las palabras escritas y un déficit en su lectura y escritura. Estas dificultades resultan de un déficit en el componente fonológico del lenguaje, no tienen ninguna relación con la capacidad intelectual de la persona, y pueden afectar no sólo a su rendimiento académico sino a su adaptación personal y social.

    La detección puede partir del centro escolar o de la misma familia, habitualmente cuando la asimilación de la lectura y escritura presenta un retraso importante para lo establecido a su edad, pero también con dificultades no relacionadas aparentemente como el sentido espacial, tal como nos explica este artículo sobre las manifestaciones de dislexia desde la etapa preescolar hasta el bachillerato.

    Aunque existen en internet varias pruebas y ejercicios para que los padres hagan una primera valoración de si afecta a sus hijos/as en caso de tener algunos indicios, lo principal es que un profesional cualificado (pedagogos, psicólogos sanitarios o pediatras) valore el caso para confirmar el diagnóstico y conocer qué nivel de dislexia presenta para poder tratarlo adecuadamente.

    La dislexia no desaparecerá al tratarla, pero las pautas apropiadas aplicadas y la adaptación del método de enseñanza harán que pueda progresar en su aprendizaje de una forma positiva y estimulante.

  • Discalculia

    Esta dificultad es también conocida como “la dislexia de los números”, ya que afecta al procesamiento numérico y el cálculo. Aplica en especial a la asignatura de matemáticas y aunque se estima que tiene una afectación similar a la dislexia entre la población, suele ser menos diagnosticada.

    Habitualmente las primeras muestras de discalculia se pueden detectar desde los primeros cursos de primaria, donde se tratan las primeras operaciones simples de matemáticas como sumar y restar. También existen señales fuera del aula en las que debemos prestar atención para identificar la discalculia, como tener dificultad para conocer la hora viendo las agujas del reloj, calcular la distancia o el tiempo que necesitamos para llegar a un lugar determinado, o tener problemas al calcular el dinero a pagar y devolver.

    Ante la sospecha de sufrir discalculia, ya se por parte del docente o dentro del núcleo familiar, será necesaria una evaluación neuropsicológica con pruebas específicas para confirmar el diagnóstico y determinar con más detalle qué tipo de discalculia presenta (léxica, gráfica, operacional, etc.). Al confirmar el diagnóstico, podremos atenuar y corregir las dificultades matemáticas con un tratamiento logopédico y psicológico adecuado.

  • TDAH

    El trastorno por déficit de atención con hiperactividad (TDAH) tiene carácter neurobiológico y está originado en la infancia, habitualmente a partir de los 7 años. Está catalogado como un trastorno de conducta y se caracteriza porque los niños/as presentan déficit de atención (dificultad para mantener la atención en una única actividad), hiperactividad y/o impulsividad, lo cual suele conllevar problemas de rendimiento escolar.

    No todos los niños/as con TDAH presentan las 3 afectaciones citadas ni siempre con la misma intensidad. Una de las características que nos pueden servir de alerta es de si su comportamiento y dificultades se mantienen en diferentes ámbitos, por ejemplo, en la escuela y en el hogar familiar, ya que si no es así probablemente su problemática no sea TDAH.

    Se calcula que la prevalencia global del TDAH es de un 5% de los menores en edad escolar, y aunque no existe una única causa, principalmente se deben a factores genéticos (tiene una gran heredabilidad) y ambientales.

    Cabe destacar también que afecta tanto a niños como a niñas, sin embargo, en las niñas suele retrasarse el diagnóstico precoz porque presentan menos manifestaciones de hiperactividad y negativismo.

    En España, los especialistas médicos en realizar el diagnóstico son psiquiatras infantiles, neuropediatras, pediatras y neurólogos, y las evaluaciones suelen realizarse por un equipo multidisciplinar compuesto por varios de estos profesionales.

    También el tratamiento del TDAH se contempla desde varios enfoques y de forma individualizada teniendo en cuenta al niño/a y su familia. El tratamiento combina una aproximación desde el punto de vista farmacológico, cognitivo-conductual y psicoeducativo. Al tratarse de un diagnóstico personal, también el tratamiento cambiará según los síntomas y necesidades de cada paciente. Estos tratamientos no curarán el TDAH pero ayudarán a disminuir sus síntomas.

  • Dificultades motoras

    Éstas se refieren a las alteraciones del aparato motor, así como su funcionamiento. Pueden ser muy variadas ya que pueden afectar al sistema nervioso, muscular, ósea o articular, pero tienen en común la dificultad en realizar actividades cotidianas de la vida que puede limitar su participación e incluso generar problemas de autoestima. Tanto desde el centro escolar como dentro de la familia debemos potenciar su autonomía siempre que sea posible. Por ejemplo, si el problema motor está relacionado con el desplazamiento, proponer el uso de silla de ruedas o caminador, facilitar espacios accesibles mediante rampas o colocación de material en el mobiliario de forma accesible (considerando altura, dificultad de manipulación, etc.).

Así pues, la detección, diagnóstico y tratamiento precoces de las dificultades de aprendizaje pueden marcar la diferencia en el progreso académico y personal de nuestros hijos. Entre los docentes, cada vez existe más formación para detectar y tratar a nivel escolar estas dificultades, extendiendo así los beneficios también a las clases particulares, por ejemplo, en Profe.com podemos atender a niños/as y jóvenes con estas necesidades particulares de aprendizaje.